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Muérdago

 

 

 

Tan antiguo como la medicina china es el uso terapeútico que se le ha dado al muérdago europeo, conocido científicamente como Viscum album. Una planta semiparásita que crece sobre las ramas de diversos árboles como el manzano, el álamo y  algunas variedades de pinos y que se ha integrado a la medicina tradicional  como una opción complementaria para los tratamientos contra el cáncer.

 

La terapia comenzó a ser investigada a comienzos del siglo pasado gracias al filósofo Rudolf Steiner, fundador de la medicina antroposófica. Él detectó que el muérdago mejoraba la resistencia de los pacientes y aumentaba su energía para combatir la enfermedad. Más tarde, en 1920, la doctora alemana Ita Wegman introduciría el iscador, primer producto derivado del muérdago como parte del tratamiento contra la enfermedad.

 

A lo largo de los años los resultados de la terapia en pacientes con cáncer han sido tan esperanzadores que entidades  prestigiosas como el National Cancer Institute (NCI) ha  señalado que “los extractos de muérdago se han demostrado eficaces para destruir las células cancerosas en el laboratorio y para estimular el sistema inmune, razón por la cual ha sido clasificado como un tipo de modificador de la respuesta biológica”.

 

Países como Alemania, Suiza, Austria, Corea, Rusia, Canadá y Estados Unidos están utilizando los extractos del Viscum album como un fármaco eficaz para el alivio del dolor y para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cuidados paliativos. En Chile, la terapia con muérdago la realizan médicos antroposóficos, radioterapeutas y oncólogos. Uno de ellos es el director médico de Arauco Salud y ex director de la Fundación Arturo López Pérez, el cirujano oncólogo Rubén Urrejola, quien asegura que el muérdago tiene la mayor cantidad de estudios científicos de todas las llamadas terapias complementarias. El facultativo explica que la planta se cosecha en una época precisa y que pasa por procesos de producción absolutamente limpios, sin agregar ningún tipo de conservante y alcoholes que intervengan en sus propiedades. El resultado final: ampollas de distintas concentraciones que se aplican subcutáneamente.

 

“El muérdago no solo tiene la cualidad de mejorar la calidad de vida de un paciente con cáncer, sino que también posee propiedades inhibidoras del crecimiento tumoral. La gran acción del Helixor -que es el nombre del medicamento- es que estimula las defensas propias, pues es un inmunomodulador. Además, en enfermos terminales disminuye la fatiga crónica, los pacientes se sienten con más energía, se mueven mucho mejor,  tienen más ganas, comienzan a dormir las horas que corresponde, les sube la temperatura, el umbral del dolor aumenta y, por lo tanto, requieren menos analgésicos potentes. Asimismo, en pacientes con quimioterapia reduce los efectos colaterales”, concluye el facultativo.

 

Según Blanca Letelier, nutricionista de Clínica Avansalud, el muérdago, además de ser un eficaz tratamiento de tumores malignos, tiene un sinfín de otros beneficios. “Genera una acción hipotensora (reduce presión sanguínea), una diurética y una antiespasmódica; nivela también los niveles altos de colesterol y triglicéridos; y además es antiepiléptico y antirreumático. Finalmente, alivia los dolores de cabeza asociados a la hipertensión y los síntomas de la fibromialgia”, señala.

 

Pese a todas las virtudes que posee este vegetal, la especialista explica que hay que tener cuidado con su consumo, pues dependiendo de las dosis puede ser tóxica e incluso letal. “Se ha informado que los efectos que podría tener esta planta en tratamiento de tumores solo sería verdaderamente efectivo siendo administrado por médicos calificados”, concluye.

 

 

TRATAMIENTO CON HELIXOR

Dosificación: por su efecto estimulante del sistema inmunológico se administra en dosis progresivas hasta alcanzar la dosis terapéutica. En este proceso hay una fase de inducción y otra de mantención.

Duración: el tiempo de tratamiento no está limitado. La decisión la tomará el médico, considerando el riesgo de recidiva del tumor, el estado general del paciente y el resultado de sus análisis clínicos.

Efectos colaterales: un ligero aumento de la temperatura corporal y una reacción inflamatoria local (enrojecimiento, hinchazón, tumefacción) en el lugar de la inyección subcutánea son normales y muestran la respuesta del paciente a la dosis administrada.

RESULTADOS

Los efectos del tratamientos pueden verse luego de un mes de ser aplicado.